Accesibilidad cognitiva y daño cerebral

Accesibilidad cognitiva y daño cerebral

El objetivo de este documento es servir como espacio para la reflexión sobre tres elementos:

 El daño cerebral adquirido y, en concreto, la afasia como una de sus posibles secuelas;

 La accesibilidad cognitiva, como parte de la accesibilidad universal;

 El empleo, como un ámbito fundamental de la participación.

¿Qué interacciones pueden darse entre estos tres elementos?

Comenzando con el primero de ellos, la afasia dificulta la comunicación cara a cara, para la expresión, o para la comprensión, o en ambos sentidos. También puede manifestarse en problemas para escribir, o para leer, en papel, o mediante dispositivos tecnológicos. Pero las dificultades de las personas con afasia, en muchas ocasiones, pueden pasar desapercibidas. En muchos casos de daño cerebral, cuando las secuelas son sobre todo de tipo cognitivo manteniendo una apariencia física de normalidad, las limitaciones de la persona para desenvolverse en su entorno no son evidentes.

 

¿Cómo influye la afasia en la vida de una persona?

La repercusión que la afasia tiene en el día a día de la persona, no depende sólo del déficit, sino de la interacción entre la persona y el entorno en el que se desenvuelve.

Este enfoque es reconocido por la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (OMS, 2001), enfatizando la importancia del entorno como facilitador o barrera de la participación de la persona en ámbitos como el trabajo, el ocio, etc. Entre los factores del entorno se deben considerar tanto los productos y tecnología como los servicios, sistemas y políticas, las actitudes, y los apoyos y relaciones de los que dispone la persona.

Analicemos a continuación el segundo de los elementos: la accesibilidad universal y, en concreto, la accesibilidad cognitiva, que juegan un papel esencial a tener en cuenta en la relación de la persona con el entorno.

 

¿Qué entendemos por accesibilidad universal?

La accesibilidad universal se define como la “condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible”

Cuando pensamos en accesibilidad ¿en qué estamos pensando? ¿Somos conscientes de aspectos del entorno que no son físicos y que pueden convertirse en facilitadores o barreras de la participación?

¿Es fácil orientarse en espacios como hospitales, aeropuertos, metro, centros comerciales…?

¿Nos resulta sencillo encontrar en páginas web la información que buscamos?

¿Y qué ocurre con la realización de trámites administrativos por internet, o con el uso de contestadores automáticos cuando realizamos llamadas, por ejemplo, para pedir cita en nuestro centro de salud?

¿Cuál es nuestra experiencia en el uso de parquímetros o de máquinas expendedoras?

¿Nos ocurre de forma habitual que no entendemos un texto, a pesar de que lo leemos sin dificultad?

Con frecuencia todos experimentamos dificultades para manejarnos en nuestro entorno, muchas de ellas resultado de la falta de consideración de la accesibilidad cognitiva.

Aunque no nos demos cuenta, en cada acción que realizamos están poniéndose en juego funciones cognitivas relacionadas con la atención, la memoria, la planificación, etc. Si todos tenemos anécdotas de falta de comprensión de textos, por ejemplo de tipo jurídico, o de pérdidas en espacios, o de frustración al utilizar la tecnología, ¿podemos pensar en las vivencias de las personas con limitaciones cognitivas?

En los últimos años desde el Ceapat estamos trabajando en distintos proyectos que pretenden subrayar la importancia de la accesibilidad cognitiva y promover avances en sensibilización, información sobre recomendaciones y pautas, campos de aplicación, etc.

Uno de estos proyectos, en el año 2016, tuvo como resultado el documento “Tecnología de apoyo y accesibilidad cognitiva: de la autonomía a la participación”. Gracias a la participación de profesionales y usuarios de diversas entidades, entre ellas el Ceadac, se pudieron recoger aportaciones en torno al concepto “accesibilidad cognitiva”, propiciar el intercambio de experiencias, identificar barreras para la participación vinculadas con la accesibilidad cognitiva, y plantear propuestas sobre aspectos a tener en cuenta para la mejora de la accesibilidad cognitiva en ámbitos como el desarrollo y uso de la tecnología.

¿Qué se entiende, entonces, por accesibilidad cognitiva? ¿Existe una definición consensuada?

En diferentes publicaciones podemos encontrar distintas definiciones de accesibilidad cognitiva. Entre las más conocidas se encuentra la propuesta por Mercedes Belinchón y Javier Tamarit:

“Propiedad que tienen aquellos entornos, procesos, bienes, productos, servicios, objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos que resultan inteligibles o de fácil comprensión”.

La Subcomisión de accesibilidad cognitiva del CERMI plantea la siguiente:

“Característica de los entornos, procesos, actividades, bienes, productos, servicios, objetos o instrumentos que permiten la fácil comprensión y la comunicación”.

En el documento coordinado por el Ceapat al que nos venimos refiriendo, a partir de las aportaciones realizadas por los participantes, se recoge también una propuesta de definición, que:

1) Enfatiza la importancia de la interacción de la persona con el entorno,

2) Tiene en cuenta la diversidad que puede darse en el funcionamiento cognitivo de las personas,

3) Subraya la necesidad de facilitar el uso (de productos, servicios, etc.) y no sólo la comprensión,

4) Reconoce la participación en la sociedad como meta a alcanzar.

Reproducimos aquí dicha propuesta:

“Accesibilidad cognitiva es la propiedad de la interacción de la persona con el entorno, sean cuales sean sus capacidades cognitivas, para que dicho entorno resulte de fácil comprensión y uso, de manera que le permita participar en todos los ámbitos de la sociedad”.

La siguiente pregunta que podemos plantearnos es: ¿Se está considerando la accesibilidad cognitiva en la normativa? ¿Existe alguna referencia explícita?

La respuesta es que en normativa de ámbito nacional se hace referencia a aspectos relacionados con la accesibilidad cognitiva si bien hasta el momento no encontramos alusión directa a dicho término.

La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada por la ONU en 2006, y ratificada por España en 2008, en el artículo 9 reconoce la importancia de la accesibilidad, no sólo en el acceso al entorno físico, sino también a la información y las comunicaciones.

Merece mencionarse el Real Decreto 366/2007, de 16 de marzo, por el que se establecen las condiciones de accesibilidad y no discriminación de las personas con discapacidad en sus relaciones con la Administración General del Estado. En concreto, los artículos 7, 9 y 13 se refieren a la señalización interior accesible, los sistemas interactivos de información con pantallas táctiles con sistema alternativo “uso fácil” y la accesibilidad del contenido y estructura de documentos e impresos. En este último apartado se subraya la necesidad de utilizar un lenguaje simple y directo y versiones simplificadas para personas con problemas de comprensión.

El Real Decreto 505/2007, de 20 de abril, relativo a las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación de las personas con discapacidad para el acceso y utilización de los espacios públicos urbanizados y edificaciones, incorpora en el artículo 7 la importancia de la información y señalación. Dicho artículo incide en que la información de seguridad debe estar situada en un lugar de fácil localización con el fin de permitir su comprensión a todo tipo de usuarios. Además establece que la señalización de los espacios y equipamientos de los edificios tendrá en consideración la iluminación y demás condiciones visuales, acústicas y, en su caso, táctiles, que permitan su percepción a personas con discapacidad sensorial o cognitiva.

Como vemos, sólo es posible encontrar en la normativa en vigor referencias tangenciales a las dificultades, que pueden tener las personas para desenvolverse en los entornos, debidas a limitaciones relacionadas con el funcionamiento cognitivo.

Sin embargo, sabemos que las personas con secuelas cognitivas por daño cerebral se enfrentan a múltiples barreras en su día a día, debidas en gran medida a la falta de accesibilidad cognitiva.

Muchas de estas dificultades se pusieron de manifiesto por usuarios y profesionales a través de la metodología participativa del proyecto, al que anteriormente nos referimos, coordinado por el Ceapat:

 Toma de medicación

 Lectura

 Uso de transporte público

 Uso de tecnología en general

 Realización de trámites por Internet

 Desplazamientos a pie

 Orientación en edificios, como un hospital o un centro comercial.

¿Qué respuesta se está dando a estas dificultades? ¿Se está teniendo en cuenta la

accesibilidad cognitiva para mejorar la interacción de las personas con sus entornos?

Como principales ámbitos y herramientas para el avance en la accesibilidad cognitiva que podemos reconocer durante los últimos años destacan:

 La señalización

 La Lectura Fácil

 La tecnología

 La información y concienciación: las personas como apoyos

La tecnología ha demostrado ser una solución a muchos problemas que experimentan las personas con algún tipo de discapacidad física, sensorial o cognitiva. Sin embargo, a veces la tecnología resulta difícil de entender y usar, convirtiéndose en otro problema para la persona. ¿Qué aspectos deberían tenerse en cuenta para facilitar la comprensión y uso de productos tecnológicos (por ejemplo, programas de ordenador o apps para dispositivos móviles)?

A continuación mencionamos algunos elementos:

Diseño o (apariencia): todo aquello que está relacionado con colores, estilo de letra, diseño gráfico, ubicación de los contenidos, etc.

Manejo (uso): todo aquello que tiene que ver con la acción e interacción del usuario con esa solución tecnológica, cómo lo utiliza y con qué fin, para lograr el propósito final por el que lo está usando. Por ejemplo: objetivo final  mandar un mensaje.

Contenido: todo aquello que está relacionado con el contenido lingüístico: escrito, auditivo, etc., así como el contenido accesible en vídeos y la selección y tipo de imágenes utilizadas.

La información y concienciación sobre la importancia de la accesibilidad cognitiva resulta esencial. Durante los últimos años diversas entidades, profesionales y usuarios están promoviendo la realización de jornadas y acciones formativas, así como la elaboración de documentos.

Pero, en accesibilidad cognitiva, ningún avance será suficiente si no somos conscientes de la importancia de las personas como apoyos.

Para ilustrar esta idea podemos servirnos de dos opiniones de profesionales recogidas en el documento “Tecnología de apoyo y accesibilidad cognitiva: de la autonomía a la participación”:

“Cuando hablamos de accesibilidad muchas veces pensamos en algo físico, real, y yo creo que la accesibilidad para personas con déficits cognitivos o del lenguaje tiene que ser actitudinal; tener una actitud de «te voy a atender, te voy a entender, te voy a escuchar, hazme un dibujo…»

“Al pensar en la accesibilidad, muchas veces nos dejamos fuera la parte humana. Y justamente la parte humana en la accesibilidad cognitiva es clave. Un ejemplo es que, en ocasiones, cuando estás perdido en un espacio como un aeropuerto, al preguntar o pedir ayuda a una persona es cuando consigues llegar donde querías. Al final, el apoyo humano es lo mejor“

Entonces, es necesario cambiar el enfoque. Y en este momento llegamos al tercer y último elemento para la reflexión: el empleo, como un área fundamental de la participación de la persona en el entorno.

Pensemos en una persona con afasia que se va a incorporar a un puesto de trabajo. Una futura compañera de trabajo de esta persona podría hacerse la siguiente pregunta: “¿Estará preparada para trabajar aquí, con nosotros? ¿Qué podrá hacer?”

Si entendemos la importancia de la accesibilidad cognitiva, sin duda, coincidiremos en que esas no deberían ser las preguntas, sino estas otras: ¿Estamos preparados para que trabaje aquí con nosotros? ¿Qué podemos hacer?

Es fundamental analizar los entornos en que nos desenvolvemos y contribuir a su mejora en todos los aspectos relacionados con la accesibilidad, incluida la accesibilidad cognitiva.

Y como paso imprescindible, es necesario cambiar la mirada hacia la realidad de las personas con secuelas cognitivas derivadas de daño cerebral.

Cada uno de nosotros somos parte del entorno y, por tanto, sin darnos cuenta podemos estar actuando como facilitadores o como barreras para su participación.

Comencemos entonces preguntándonos qué estamos haciendo y qué podemos hacer.

 

Lucía Pérez-Castilla Álvarez. Psicóloga Ceapat, Imserso.

Presentación realizada en la décima Jornada “Afasia y Daño Cerebral “, organizada por el Instituto Nacional de la Seguridad Social y el Ceadac, el 31 de mayo de 2019.

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