Apatía en personas con daño cerebral

Apatía en personas con daño cerebral

LO QUE NO HAY QUE HACER

No pierdas el respeto. Recuerda que tu familiar no tiene la culpa de lo que le ha ocurrido y antes de la lesión llevaban una vida normal. Si dependiera de él/ella, ahora mismo volvería a hacer la vida que hacían antes.

No grites para conseguir que se ponga a hacer algo, sólo conseguirás que la persona se ponga más nerviosa y que el problema sea más difícil de resolver.

No critiques su implicación en actividades gratificantes para él porque crees que sólo hace “lo que le apetece” y no “lo que tiene que hacer”. Es mejor reforzar esa capacidad de planificación y puesta en marcha y tratar de generalizarla a otras actividades que también son importantes para su rehabilitación y su funcionamiento autónomo.

No chantajees o amenaces. Esto sólo hace que el paciente se ponga más nervioso y el problema será más difícil de resolver.

No le trates como si fuera un niño. El hecho de que le cueste ponerse en marcha no quiere decir que no le guste ser tratado con respeto y ser tenido en cuenta. En todo lo que puedas, trátale como a una persona adulta.

 

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