El Prado para todos: visita de usuarios del Ceadac al Museo Nacional del Prado

El pasado 5 de febrero, usuarios del Ceadac, centro dependiente del Imserso, realizaron una visita al Museo del Prado de la mano de Iván Moratilla, coordinador del programa educativo "El Prado para Todos". La propuesta de la visita, "Espacios del Prado", perseguía acercar el espacio del museo y su colección a los participantes de forma que los recorridos y las obras que se presentan sean accesibles cognitivamente.

La experiencia personal de Jason Flint, ex usuario del Ceadac

imagen jason

El pasado viernes 6 de marzo, el Ceadac acogió una sesión informativa a cargo de Jason Flint, ex usuario, junto con José Luis Díaz, psicólogo del centro. La charla estaba orientada a usuarios, y en ella comentaba su experiencia personal desde la perspectiva de una persona que ha completado el proceso de rehabilitación intensiva.

Jason es inglés y lleva veinte años viviendo en España. Trabaja como abogado en una asesoría jurídica de un banco, y siempre ha gozado de buena salud. Hace dos años comenzó a notar síntomas leves, que derivaron en hidrocefalia y otras complicaciones, las cuales le obligaron a pasar por diversas operaciones y un "pseudo" coma.

Cuando salió del hospital no podía andar, ni comer ni hablar. Después de casi cuatro meses ingresado volvió a su casa, donde fue atendido por cuidadores 24 horas al día. Poco tiempo después fue incluido en el programa de rehabilitación del Ceadac. Llegó sin apenas hablar ni andar, con problemas de memoria a corto plazo y falta de paciencia. Los tres primeros meses fueron muy duros, porque no veía ningún avance en su proceso rehabilitador: los juegos de memoria a corto plazo y lógica le resultaban imposibles, no recordaba nada.

El cuarto mes empezó una mejora progresiva que Jason no percibía, y, tras nueve meses, le dieron el alta. Tras mucho esfuerzo y paciencia llegó a convertirse en uno de los alumnos aventajados, aunque aún presenta problemas relacionados con la memoria a corto plazo y la vista.

Un paso clave fue la reincorporación laboral; llevaba más de un año de baja, y era mucho más lento que antes del daño cerebral. Poco a poco fue recuperando la seguridad, y decidió mantener una media jornada con la que ganaría menos pero disfrutaría más de la vida. Ahora Jason se siente orgulloso de poder contar a otras personas que han sufrido daño cerebral cómo fue su proceso de rehabilitación, de mostrarles que es posible retomar su vida aunque desde una perspectiva distinta, más relajada. En definitiva, de poder ser un ejemplo de mejora para todos.

 

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