El rol del cerebelo en la cognición y la conducta humana

El rol del cerebelo en la cognición y la conducta humana

 

Carolina Ruiz de Sánchez. Neuróloga Clínica

La neurofisiología y semiología del Sistema Nervioso Central destacan la participación que tiene el cerebelo en las funciones de coordinación y la precisión de todos los actos motores finos o gruesos pero se le brinda poca relevancia a la participación del cerebelo en los aspectos cognitivos, el ánimo y la conducta humana. En el siglo XIX algunos autores insinuaron que el cerebelo se encontraba vinculado con síntomas cognitivos y afectivos, pero éstas hipótesis fueron dejadas en el olvido por muchas décadas debido a la falta de demostración. Es hasta 1989 cuando Petersen pública su estudio sobre la participación del cerebelo en la producción del lenguaje, en particular en la búsqueda de términos que impliquen actos motores. Mediante resonancia funcional demuestra que el cerebelo se activa junto con el lóbulo frontal al mencionar verbos, no siendo así con la expresión de sustantivos o adjetivos (Petersen, 1989).

A partir de este momento se empiezan a publicar múltiples estudios sobre la participación del cerebelo en funciones diferentes a la coordinación del movimiento y es así como en las últimas décadas se establece de forma contundente la relación del cerebelo en el desempeño cognitivo, comportamental y afectivo. Las estructuras del cerebelo realizan sus diversas funciones de acuerdo con la distribución anatómica y del desarrollo filogenético de sus partes, así:

  • Arquicerebelo, vermis y fastigio: control del equilibrio y la postura.
  • Paleocerebelo: control de la postura y la marcha.
  • Neocerebelo y núcleo dentado: coordinación de movimientos rápidos.

Ahora estas funciones motoras se han visto complementadas de acuerdo a las estructuras con aspectos cognoscitivos y comportamentales, como vemos en la tabla No 1.

Tabla No 1. Relación anatómica de estructuras cerebelosas con funciones cognitivas y afectivas

 

 Posteriormente Maite Barrios en el 2001 publica una revisión donde lista las tareas cognitivas que han sido evaluadas mediante resonancia funcional en las últimas décadas (Tabla 2) (Barrios M. 2001). Se ha documentado actividad funcional cerebelosa durante la aplicación de pruebas que evalúan los siguientes aspectos congestivos: atención, planeación, organización, memoria de trabajo, memoria de corto y largo plazo, memoria procedural. El cerebelo también se encuentra implicado en funciones como la espacialidad, temporalidad del acto Motor, e incluso se insinúa que el cerebelo guarda conceptos semánticos que le permiten predecir cómo utilizar determinada herramienta y realizar un acto motor acorde a ese concepto funcional. Muy importante es su participación en el dominio del lenguaje, la articulación y la prosodia.

Tabla 2. Déficits cognitivos y otras alteraciones en pacientes con lesiones cerebelosas. (Modificado de Maite Barrios 2001).

 

 

 

 

 

Por otro lado, gracias a las neuroimágenes funcionales se ha identificado la dominancia hemisférica cerebelosa. Al contrario de lo que ocurre en la asimetría y dominancia funcional de la corteza cerebral, es el hemisferio cerebeloso derecho el que se encuentra activo durante las actividades lingüísticas junto con áreas cerebrales frontales izquierdas (Figura 1). Algunas áreas del hemisferio cerebeloso izquierdo se activan durante la realización de tareas visoespaciales junto con áreas frontales y parietales del hemisferio cerebral derecho. (FIgura 2). El hemisferio cerebeloso derecho se ha vinculado con tareas de razonamiento conceptual, memoria verbal, procesamiento del lenguaje. Mientras el hemisferio cerebeloso izquierdo se ha relacionado con tareas visoespaciales, memoria verbal y la prosodia. (Riva y Giorgi, 2000).

 

En el área afectiva se encuentran estudios que relacionan la adecuada función y sincronización cerebelosa con un menor riesgo de desarrollar depresión ante factores ambientales predisponentes (Cordova, 2016). En particular lesiones del vermis y del cerebelo posterior se relacionan con la presencia de trastornos depresivos. También se ha establecido la relación de lesiones cerebelosas con depresión, irritabilidad y fluctuaciones en el ánimo. Además se describen cambios de conducta dados por: perseverancia, inflexibilidad, impulsividad, cambios en la personalidad y conductas inapropiadas. La adecuada función cerebelosa se ha relacionado con la fisiopatología de entidades como el autismo, esquizofrenia y déficit atencionales. Por último, nacen descripciones interesantes como lo son: la Dismetría Cognitiva definida como una “alteración de la interacción entre las funciones corticales cerebrales como la iniciación, recuperación de memoria, memoria de trabajo, y funciones cerebelosas como la coordinación y la secuenciación lo que conlleva a una disrupción de la coordinación fluida de la actividad mental. Y el Síndrome Cerebeloso Cognitivo Afectivo: definido como las alteraciones disejecutivas acompañadas de perseverancia, distracción, desorganización, conductas inapropiadas y cambios de personalidad secundarias a daño cerebeloso. (Schmahmann JD, 1991).

En conclusión, está demostrado que el cerebelo es mucho más que coordinación y equilibrio, es un poderoso ordenador que controla de forma muy precisa movimientos y se encuentra involucrado en múltiples dominios cognitivos. Se han descrito: la orientación, el lenguaje, la fluidez fonológica, la gramática y la prosodia misma. Así como la memoria de largo plazo, y funciones ejecutivas como la atención, memoria de trabajo, planeación, razonamiento y funciones visoespaciales. Se describe que predice la temporalidad de los actos y la función de los objetos por lo cual se haya seguramente vinculado también a conceptos semánticos que nos permiten con tan solo ver un objeto generar el acto motor preciso para usarlo de forma adecuada y coordinada.

Bibliografia

Barrios, M. Guàrdia J. 2001. Relación del cerebelo con las funciones cognitiva: evidencias neuroanatómicas, clínicas y de neuroimagen. Rev Neurol;33 (6):582-591.

Cordoba-Palomera A. Tomador C, Falcòn C, Bargalió N, Brasilia P, Crespo Facorro B, Deco G, Fañanás L. 2016. Environmental factors linked to depression vulnerability are associated with altered cerebellar resting-state synchronization. Scientific Reports 28;6:37384.

Petersen SE, Fox PT, Posner MI, Mintun M, Raichle ME. 1989. Positron emission tomographic studies of the processing of single words. J Cogn Neurosci; 1: 153-70.

Schmahmann JD. An emerging concept. The cerebellar contribution to higher function. Arch Neurol 1991; 48: 1178-87.

Riva D, Giorgi C. 2000. The cerebellum contributes to higher functions during development: evidence from a series of children surgically treated for posterior fossa tumours, Brain 123(5):1051-61.

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