No es un comedor cualquiera

No es un comedor cualquiera

No, no es un comedor simplemente. El comedor del Ceadac, es mucho más que eso. Es un espacio transdisciplinar; un lugar en el que interactuamos muchas personas: logopedia ayudando y reeducando la deglución, terapia ocupacional trabajando los productos de apoyo necesarios para una buena autonomía en la alimentación, neuropsicología abordando los comportamientos de las personas usuarias, enfermería controlando esa alimentación y la medicación necesaria, los médicos comprobando que están ingiriendo  las dietas pautadas  en colaboración con la nutricionista, cocina haciendo que todos esos alimentos sean atractivos y apoyando intereses, las OAEs con cada uno de los/as usuarios/as.

Además de todo lo anterior, hay otros trabajadores/as, los/as camareros/as, que tratan de manera excepcional que esté todo a punto para que funcione correctamente. Controlan a la perfección el tipo de dietas y necesidades personales de cada usuario, logran que el ambiente sea relajado y tranquilo compartiendo los anhelos, deseos e inquietudes de las personas usuarias que utilizan este espacio. Nos comentan cómo es su día a día, qué apetencias tienen y nosotros/as. dentro de las limitaciones propias de cada caso, lo compartimos con el departamento de cocina, de tal manera que conozcan sus gustos y quejas para que, si es posible, puedan modificarse y así dar una atención centrada en la persona.

Es el espacio donde más usuarios/as están juntos, el lugar donde más se relacionan unos con otros: ¡Qué rico huele!, ¿Qué es? ¿Cómo se hace? ¿Me ayudas a escribirlo, para poder decirle a mi marido, hijo, madre…que me lo haga? ¡Hoy pago yo, que invito a toda la mesa! Dicen alegres los usuarios. Se trata del momento en el que desconectan de sus terapias, su trabajo duro de rehabilitación, y vuelven a recuperar situaciones reales que les recuerdan la normalidad de su vida anterior.

Realmente es muy gratificante y muy importante para nosotros/as, como camareros/as, saber que estas personas usuarias del comedor están contentas y cómodas. A veces resulta difícil explicarles que tal o cual cosa no pueden tomarla, qué cantidad tiene que ser la correcta, que el/la camarero/a no puede servírsela, pero finalmente (en la mayoría de los casos), conseguimos que comprendan que todo, en fin último, es por su bienestar y recuperación.

Las relaciones y vínculos que se crean en nuestro comedor son muy especiales. Las personas usuarias, relacionándose entre sí, compartiendo sus vivencias y animándose unas a otras, unido al trabajo y empatía de los camareros hacen de éste, un espacio tan “especial”.

                                    Pilar García Renilla

                                    Gobernanta del Ceadac

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