Problemas asociados al daño cerebral: trastornos de conducta

Problemas asociados al daño cerebral: trastornos de conducta

Si tomamos como referencia las publicaciones de los últimos años respecto al ámbito de daño cerebral y conducta, encontramos que entre los trastornos emocionales y conductuales más frecuentes están los siguientes, los cuales
pueden darse de forma combinada, aislada y en distinto grado:

Agitación: Se trata de un aumento significativo de la actividad motora, acompañado de alteraciones emocionales. Suele ser consecuencia directa del daño neurológico sufrido tras la lesión, aparece en los primeros momentos después de la lesión o al despertar del coma (coincidiendo, normalmente, con la fase hospitalaria) y va desapareciendo progresivamente.

Deambulación: La deambulación suele ser una respuesta relacionada con la desorientación severa en la que la persona camina sin rumbo fijo, posiblemente respondiendo a un instinto básico de orientación. Estas conductas de deambulación pueden provocar que la persona abandone, de manera no consciente, los límites marcados por sus cuidadores para su seguridad (su hogar, el centro de rehabilitación) y puede suponer un riesgo importante para la persona principalmente por el riesgo de pérdida o atropello.

Labilidad emocional: Tras la lesión la persona puede tener dificultad en regular sus emociones así como modular la expresión de las mismas. La expresión de estas emociones puede parecer inadecuada en frecuencia (expresiones emocionales que se manifiestan varias veces en una sola hora), intensidad (puede mostrar gran tristeza, alegría o enfado por un acontecimiento de baja intensidad) y duración (la expresión emocional suele durar un periodo muy corto). Asimismo, es frecuente que la emoción expresada pueda no estar en concordancia con el contexto en el que se da, así como la rápida alternancia entre expresiones emocionales (pasar de la risa al llanto o del enfado a la alegría rápidamente).

Irritabilidad y agresividad: La agresividad es uno de los síntomas más disruptivos y que más dificulta la integración social y laboral de la persona con daño cerebral. Las manifestaciones de esa irritabilidad pueden ser verbales (gritos, amenazas e insultos) y/o físicas hacia objetos (tirar o romper objetos) o personas. Las personas que tienen dificultades de irritabilidad pierden el control ante pequeñas frustraciones de la vida diaria.

Conducta Sexual Inapropiada: Uno de los aspectos más disruptivos de la dificultad de control de impulsos puede ser la desinhibición sexual. Las manifestaciones más comunes de la dificultad de control de impulsos sexuales son las verbalizaciones inapropiadas y los tocamientos más o menos explícitos. Estas conductas pueden verse favorecidas por una necesidad de conseguir afecto y una dificultad para conseguir ese afecto, llegando en ocasiones a cambiar hasta las preferencias sexuales de la persona.

Desinhibición conductual: Las dificultades en el control de los impulsos pueden provocar además de labilidad emocional e irritabilidad, conductas poco apropiadas en las que la persona realiza acciones que no son adecuadas de acuerdo a las normas sociales establecidas para un contexto concreto. En estos casos la persona demuestra una incapacidad para la represión y control de sus propios impulsos así como para demorar refuerzos y gratificaciones moviéndose en la inmediatez sin importar las consecuencias que sus acciones puedan tener y sin atenerse a las normas establecidas.

Depresión: La depresión es una entidad clínica compleja que puede provocar síntomas emocionales (tristeza, falta de confianza en el futuro…), físicos (trastornos del sueño, fatiga…) y cognitivos (problemas de atención, de memoria…). La manifestación sintomática de la depresión puede ser diferente en cada persona. Hay que tener en cuenta en este punto aquellos síntomas que son resultado de la lesión como la fatiga, apatía… de aquellos que corresponderían a un episodio ansioso – depresivo. Así mismo la etiología del estado depresivo puede responder a factores neurofisiológicos (alteración en los circuitos serotoninérgicos o dopaminérgicos), o a un trastorno adaptativo relacionado con las repercusión de la lesión en la vida social, familiar y laboral así como la disminución en la capacidad funcional de la persona.

Apatía: Es consecuencia directa del daño cerebral en las zonas relacionadas con la iniciativa junto con un déficit motivacional, a diferencia de la depresión que es fundamentalmente una alteración emocional. Las personas apáticas se muestran incapaces de programar y regular una actividad, tienen escasa motivación para realizar incluso las que antes disfrutaban. No inician acciones si no se les proponen, aparece retraimiento social y conducta letárgica.

Egocentrismo: Se comportan como si tuvieran derecho a todo, les cuesta empatizar con las otras personas y adoptar su punto de vista. Normalmente quieren imponer su criterio a los demás y se alteran cuando esto no ocurre mostrando conductas desadaptativas, cólera, miedo…

 

Fuente:
GUÍA DE ORIENTACIÓN EN LA PRÁCTICA PROFESIONAL DE LA VALORACIÓN REGLAMENTARIA DE LA SITUACIÓN 
DE DEPENDENCIA EN PERSONAS CON DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO. IMSERSO

Gema Mª Dávila Sánchez Terapeuta Ocupacional
Susana Pajares García Médico Rehabilitador
Amor Bize López Neuropsicóloga
Teresa Sánchez Camacho Logopeda
Carlos González Alted Director Médico (Méd Rehabilitador)
Inmaculada Gómez Pastor Directora Gerente (Neuropsicóloga)
Pilar Casado Romo Médico Rehabilitador
Álvaro Bilbao Bilbao Neuropsicólogo
Olalla Robles Aranda Neuropsicóloga
Antonio Gómez Blanco Médico Rehabilitador

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