¿Se ha levantado 5 minutos antes de que sonara el despertador un día que tenía que tomar un avión?

¿Se ha levantado 5 minutos antes de que sonara el despertador un día que tenía que tomar un avión?

La memoria prospectiva hace referencia a los procesos que nos permiten recordar lo que tenemos que hacer en un futuro cercano o lejano. Algunos ejemplos serían el recuerdo de nuestra próxima cita médica, la toma diaria de nuestra medicación, apagar el fuego una vez finalizado el tiempo de cocción, comprar un regalo para el próximo cumpleaños de nuestro esposo o esposa o recordar mandar un correo electrónico al llegar al trabajo.

¿Se ha levantado 5 minutos antes de que sonara el despertador un día que tenía que tomar un avión temprano o acudir a una cita muy importante? En estos casos su memoria prospectiva, ayudada por un complejo sistema de alarma cerebral, le ha puesto en alerta para que pueda usted llegar a estos eventos que tiene tan importantes. ¿Alguna vez se ha encontrado con un amigo y se ha acordado súbitamente de que tenía que devolverle un dinero que este le prestó? En este caso, otro tipo de memoria prospectiva se pone en marcha. Es la memoria que nos avisa de que debemos hacer algo cuando ocurra otro acontecimiento (en el caso expuesto, devolver el dinero cuando nos encontremos con el amigo que nos lo prestó). Estos dos tipos de memoria prospectiva expuestos (la basada en el tiempo y la basada en los sucesos) funcionan como una alarma que nos avisa de que es el momento de llevar a cabo un trámite, una acción, y nos informa sobre qué es lo que debemos hacer. Acordarse a las seis de la tarde de que había quedado con una amiga a las cinco implica que su alarma no sonó en el momento adecuado. Ir al supermercado y no ser capaz de recordar aquel producto tan especial que queríamos comprar, implica que la alarma sonó, pero que no nos dio toda la información que precisábamos. La incómoda experiencia de encontrarse en la cocina con la sensación de estar allí porque tenía que hacer algo y no conseguir recordar el qué, u olvidar lo que estábamos a punto de decir, también son fallos de memoria prospectiva.

Todos estamos expuestos a este tipo de fallos porque la vida y los trabajos modernos son muy demandantes a nivel cognitivo. La saturación de los procesos atencionales y de recuperación de información provoca que las personas estresadas o con muchas responsabilidades sean más proclives a este tipo de fallos. Por otra parte, las personas mayores suelen tener más problemas de memoria prospectiva basada en el tiempo que las jóvenes y, por ello, son más proclives a
olvidar la toma de su medicación o las citas médicas. Finalmente en los casos de personas con problemas neurológicos, la propia desorientación, dificultades de codificación de la información o de recuperación suele comprometer de una manera muy significativa los procesos de codificación y recuperación de recuerdos prospectivos. Afortunadamente, hay algunos trucos y ayudas pueden ser muy efectivos para prevenir o paliar este tipo de problemas.

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